miércoles, 3 de octubre de 2012


Y la pobre Alba Cristina sufrió y sufrió...

Este podía ser perfectamente el título de la sesión que tuve ayer con esta guapa poceña. Que te lleven a hacer fotos al campo cuando no tienes mucha afinidad con los pequeños habitantes del mismo y que se te olviden unos zapatos planos para saltar cuál cabra montés por las piedras fue lo que la pobre padeció.

Como siempre me gusta meteros en lugares imposibles, con una ropa que parece que no pega llenar de barro o mojar para la ocasión,  pero luego salen cosas inesperadas, fotografías de comunión entre la persona y la naturaleza, de respeto mutuo, pero es cierto, a veces hay que sufrir un poco jejej.
¡¡Lo sientoo!! Aunque sé que luego os divertís ;) y es una experiencia más.



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